

El ciclo de celo de nuestra perra
La primera vez
El momento en que una perra entra en celo por primera vez depende de varios factores.
La primera vez puede ocurrir entre los 6 y los 12 meses. Sin embargo, esto es solo una guía aproximada.
Pueden darse desviaciones, por ejemplo, si hay una perra mayor presente. En muchos casos, la perra más joven espera a que la mayor entre en celo y entonces se une a ella. Sin embargo, también es posible que la mayor influya psicológicamente en la más joven, impidiendo que entre en celo al principio. Esto puede durar hasta dos años. Pero, finalmente, la naturaleza sigue su curso.
Las perras suelen necesitar hasta tres celos antes de que todo se estabilice, es decir, que los intervalos y la duración se regularicen. Durante este tiempo, tiene lugar un importante proceso de desarrollo: la pubertad. Con cada celo, las perras maduran, algo que resulta evidente.
¿Qué sucede realmente ahora?
Todo comienza con la fase preestral, también conocida como proestro. Esta fase del ciclo de celo es fácil de reconocer para los dueños de perros, ya que la perra empieza a marcar territorio con mayor frecuencia (después de todo, hay que avisar a los vecinos :-)). Su vulva se hincha y presenta una secreción vaginal sanguinolenta, lo que la hace especialmente atractiva para los machos, que difícilmente querrán dejarla en paz. El comportamiento de la perra también cambia; examina minuciosamente a los posibles padres de sus cachorros. Durante este tiempo, está muy activa debido a la acción de la hormona estrógeno.
El comportamiento del perro hacia otras hembras también cambia. Los dueños deben tener en cuenta que, durante este periodo, las hembras rivales podrían no ser tratadas con amabilidad.
La perra aún no es fértil en esta etapa, y lo sabe. A pesar del encanto del perro, intentará evitarlo, reaccionará bruscamente o lo ahuyentará mordiéndolo.
La duración de las fases del ciclo varía entre las perras. Algunas entran en celo solo una vez al año, otras dos o tres veces.
El proestro suele durar unos 9 días (de 1 a 27 días). Durante este periodo, aumenta el atractivo de la perra para los machos. Ambos buscan mayor contacto, y la hembra intenta montar a otros perros.
Sin embargo, la perra no tolera que la monten durante esta fase. Sigue gruñendo a los machos y se sienta si se acercan demasiado a su parte trasera.
A medida que avanza el precalentamiento, tres reflejos específicos de género se hacen cada vez más evidentes:
Si tocas a la perra por encima de la vulva, "parpadea" y la vulva se inclina hacia arriba.
Si se toca la vulva lateralmente, las patas traseras se curvan en la misma dirección.
El pene también reacciona cada vez más a la manipulación en la zona vulvar.
La fase de celo es el período en el que una perra puede reproducirse (celo receptivo), durante el cual se producen varias ovulaciones. Tras una o dos semanas, el sangrado vaginal suele volverse más ligero, fluido y transparente, o de color carne. En raras ocasiones, las perras aún presentan sangrado en esta fase de su ciclo. La vulva ya no está congestionada y se hacen visibles las arrugas. El ciclo de la perra entonces entra en la fase de celo, que también dura un promedio de 9 días (con un rango de 4 a 24 días).
En cuanto al comportamiento, las reacciones defensivas al intento de monta disminuyen hasta desaparecer por completo. Esta etapa se denomina celo y suele durar de tres a cinco días. Al tocarle los cuartos traseros, la perra levanta la cola y la mueve hacia arriba y hacia un lado, arqueando el lomo e incluso moviendo la cola hacia atrás. Esto crea las condiciones ideales para una monta exitosa.
Cuando el sangrado durante el estro disminuye o incluso cesa por completo, cuando la vagina ya ha comenzado a contraerse y el interés por el sexo opuesto ha comenzado a decaer, la probabilidad de un apareamiento exitoso es mayor.
Los dueños de perros deberían, a más tardar ahora, vigilar de cerca a sus perras.
¡Mantén a tu perro con correa y evita los perros machos si no quieres tener que alimentar a muchas boquitas dentro de 58 a 65 días!
Tras estos periodos de infertilidad, el fenómeno suele remitir lentamente, aunque a veces de forma repentina. Sin embargo, la aversión hacia las perras puede persistir durante algún tiempo.
¡Seguirán siendo competidores potenciales durante mucho tiempo!